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18 julio 2018

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Paseos cortos

Playa de Luaña-Punta de Ruiloba-Punta de las Cornejas-Punta del Miradoiro-Puente del Portillo.

Cóbreces – cascada El Bolao.

Via verde del Pilugo.

Rutas molonas

INTRODUCCIÓN

Acantilados del mirador

Hoy nos acercamos a la costa oriental de Cantabria, al municipio de Alfoz de lloredo, donde aparte de los monumentos de sus localidades, si nos aproximamos a su costa, entre los acantilados de sinuosas formas, encontraremos escondido un tesoro que no muchos conocen, la Cascada del El Bolao.

En Alfoz de Lloredo, en la frontera entre los pueblos de Cóbreces y Toñanes, esa frontera que crea el arroyo de la Presa, se esconde un lugar con mucho encanto.

Dicho arroyo desemboca en el mar Cantábrico creando una cascada de gran belleza, entre los acantilados. Para llegar debemos hacerlo desde cualquiera de los dos pueblos, aunque no tenemos por qué elegir ya que podremos cruzar de un lado a otro, aunque recomiendo hacerlo desde el Cóbreces, ya que hay un pequeño aparcamiento junto al conjunto.

 

Cuando llegamos lo primero que vemos son los impresionantes acantilados donde las olas rompen con fuerza, mientras vamos bajando a la zona, se nos abren las vistas hacia el Bolao, cuya agua al caer nos indica donde se encuentra la cascada.

 

Antes de ver la cascada nos encontraremos con las ruinas de un viejo molino que otorgan un punto más enigmático al entorno. Dicho molino se utilizaba por los habitantes de la zona para moler trigo y debido a su construcción hay una pequeña presa que modificó la forma de la cascada. Hay que tener cuidado si nos internamos en las ruinas debido a su mal estado.

Cascada del Bolao

Bajo estas ruinas se encuentra la cascada, una cascada de unos 6 metros, escalonada por las piedras que la rodean y encajonada entre las rocas y el molino. Podemos acceder a su base descendiendo por la ladera, por un camino muy marcado (cuidado si el suelo esta húmedo porque nos podremos resbalar fácilmente).

Ahora solo nos queda visitar el mirador en la orilla de Toñanes, para eso tomaremos una senda que discurre tras el molino, a la vera del arroyo, hasta llegar a un puente que nos permite cruzar al otro lado, a la altura de una casa (donde podremos ver las ruinas de otro molino). Ascenderemos por la pista y tomaremos los desvíos que veamos a la izquierda, para llegar a la punta del acantilado, donde nos espera un solitario banco que nos permite contemplar la zona.

 

Dicen los que más imaginación tienen que en el extremo occidental del acantilado que se contempla desde la cascada, se puede ver la cara de un indio americano erosionada en la roca…

Senderismo

La privilegiada situación de Cantabria entre las altas cumbres de la cordillera Cantábrica y el mar Cantábrico le confieren una belleza espectacular, en la que se alternan paisajes de mar y montaña.

Sus abundantes bosques, verdes praderías y extensos valles aportan a los amantes de la naturaleza el entorno idóneo para la práctica de deportes al aire libre.

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